miércoles, 16 de marzo de 2016

Frankenstein

Será que ven la cremallera,
la que me regalé en invierno
por si las flores de los cerezos...

Tras la cremallera,
un balón de rugby,
cuya costura late
cuando la abren,
se escapa cortando manos,
se aleja contando yardas...

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Astro-pez


¿Son de sol las escamas del mar?

Coletea la espuma de su cola
como lunas en la playa...

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sábado, 12 de marzo de 2016

Desfase de un segundo






Sobre unas huellas
se me posó un cuervo,
en mi hombro derecho,
para extraer confidencias...

Dijo que los rastros
que seguimos no existen,
y que toda ruta se resume
en el magnetismo de una brújula
que siempre señala al futuro...

¿Pero y el susurro del cuervo,
el secreto confinado al arco del oído,
el viento de esta llanura yerma
y el espacio que se escapa
con la corriente de la caída del sol?

"Adicto a la eternidad
de los instantes",
me dijo,
"llegas siempre tarde al presente,
cuando ya no queda nadie"...

"Naranja, cuervo",
le respondí con un hilo de voz,
"despliega tus alas
sobre el naranja
y persigue al último reflejo verde
de este cielo,
¿por qué no vuelas?"

Pero el cuervo,
puntual,
ya no estaba...

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lunes, 7 de marzo de 2016

La carta







Buenos días,




Querida desconocida, me dirijo a usted sin previo aviso y le escribo esta carta para comunicarle que la idea de escribirle ha sido, en realidad, un completo error.

Pidiéndole disculpas y lamentando haberla hecho perder parte de su preciado tiempo, le saluda atentamente,


Yo



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La discreción de los párpados






Lo pequeño es lo grande:

... el susurro que tiene la talla de una mota,
la mota blanca que brilla ante la sombra,
el soplo de un suspiro que la barre de la vista...

Y el blanco lunar de esta noche
lleva la distancia del sol escrita en su tono
- su manto, sin embargo,
hace que las miradas largas
se invadan con microscopios
hechos para que se laman las estrellas,
con la discreción de los párpados cerrados...

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domingo, 6 de marzo de 2016

Una visita











Todo es un ascensor que desciende, hasta el peso de los órganos parece el de una cabina en caída libre, pero puedes respirar. Puedes hablar, puedes comprar, puedes preguntar, puedes caminar con tu ascensor de cables cortados precipitándose por dentro sin terminar nunca. Pensamientos de ascensores muertos mientras subo una escalera.

Los perros están ahí, tumbados entre sus mantas en el último descansillo. Esta vez, en vez de saludarlos, me pararé un rato, a modo de visita, con ellos. Así que me siento en el suelo. Mueven la cola, me hacen sitio, me ponen sus patas sobre la mano con que los acaricio y luego se echan sobre mí, entre gruñidos de familiaridad. Yo les hablo porque sólo entre ellos me siento buena persona.

- Debéis saber- les digo- que hay grandes esperanzas puestas sobre nosotros, y que ese honor supone también una gran responsabilidad.

Mía me mira fijamente, luego se estira y mete el hocico entre mi brazo y mi pierna. Gufo sigue en su posición en el otro lado y se limita a respirar fuerte.

- Puede- continúo- que pasemos por un momento difícil, duro, volver a empezar, pero no debemos desesperar, pequeños compañeros; al igual que vosotros soñáis con recuperar ese paraíso perdido de bosques llenos de jaurías de perros asilvestrados, felices y satisfechos de sí mismos que viven de hostigar a los laboriosos herbívoros y despedazarlos vivos sembrando el pánico en el lugar, para poder desarrollaros plenamente como las fuentes inagotables de voluntad vital que sois, yo, poniéndoos a mi servicio, no sólo nos auguro una salida exitosa de este bache...

Decido tumbarme directamente en el suelo. Entonces, al mirar hacia arriba, descubro que tras el techo de cristal que transparenta las primeras estrellas hay nubes grises que cruzan el cielo veloces. Y continúo mi charla con ellos.

- ... sino que lograremos grandes cosas, amigos míos, los tres juntos...

Sólo se oye el rumor de la ciudad, lejano, y el sonido de la marea que mueve el viento eléctrico de este anochecer que anuncia primaveras. Las cabezas de los perros descansan sobre ambos lados de mi pecho.

- Nos espera un futuro maravilloso, amigos- les digo mientras los acaricio, y ellos se acurrucan más, dispuestos a seguirme en lo que sea, entre gruñidos de aprobación- nos espera un futuro que nunca hubierais podido ni imaginar... 


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viernes, 4 de marzo de 2016

Dedos


Pasar las manos
por los enrejados
como si fueran arpas...

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