De tan muerto nadie me cree vivo,
y de tan vivo nadie me cree muerto...
Pero al revés.
Porque la vida es esa invitada
a la que expulsan,
y esa intrusa a la que invitan;
que sin embargo acude,
y que sin embargo se marcha...
Se marcha y se queda
porque nadie la ve,
se queda y se marcha
como los unos y los ceros
en la aritmética del tiempo...
Y hasta ella se olvida de sus rasgos
en la profundidad oscura
de su propio mar de ceros e infinitos...
Márchate; quédate,
dicen las sombras
- que entre la bruma amorfa
está la contingencia...
...
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