jueves, 7 de septiembre de 2017

Lobos y poetas




El aullido siempre presiente al grupo
- ellos saben de la noche
y de ese amor que se traduce
en perder el aliento y celebrarlo con sangre,
todos juntos

También el aullido solitario quiere ser aullido oído:

Los lobos saben que las paredes de piedra
desde las que envían su conjuro
sólo hablan para mostrar lo que ha roto su silencio

El aullido es solo un soplo de esperanza
que pasa rebotando entre las simas y las rocas,
en espera de un aullido distinto

¿Y el mutismo de la piedra?

La piedra,
tan discreta
que podría ser muda,
nunca elige dar la réplica,
y el lobo canta sólo para quien le responde
con el impulso de otra vida...

Los lobos no cantan para el silencio de las piedras,
ni siguen cantando cuando sólo hay sombras desiertas
extendidas a sus pies,
celebrando lo absurdo
de caer sobre ellas y abrazarlas

Pero ambos somos eco
cuando inertes recibimos
lo que el paisaje dice,
y lo creemos nuestra voz
y nuestro hálito al oírnos
pronunciarnos...

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domingo, 3 de septiembre de 2017

Herramientas para personas que huyen











Y me dijo:


Nadie grita al cartero "no me traigas el correo", cuentas con ello y punto. Asumes que la vida es así. Sin embargo, esos mismos que aceptan a los carteros gritan, sin embargo, "no me pegues" cuando van a darles de hostias personas movidas hacia ellos por un propósito gremial. No parece funcionar cuando la realidad es rotunda y el propósito es auténtico, y como está documentada su inutilidad desde la antigüedad, hoy se sigue empleando. Imagino que como estupidez, el que sea milenaria le da carácter porque suena a caoba con vetas bizcas, pero habría que pensar en otra fórmula para que se note que de verdad hemos evolucionado. Es como gritar "¡No!" mientras caes de un rascacielos; en fin, la gravedad está ahí y tú le dices no, no existas. Apagar un momento la gravedad es sin duda un propósito noble, merecen que les envíen mucho ánimo a ellos y a sus familias


La gente al morir debería gritar sí,
para que al menos se cumplan sus últimas palabras...

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jueves, 31 de agosto de 2017

La ofrenda



¿Qué quieres, voz?

Sentada me observas
con esa mirada que son campanas
para mi oído insomne,
pero no me dices nada
- sólo que tienes algo que decir,
pues te rebulle la noche

Te lo guardas todo en un silencio
que me arropa con sus ojos inquirientes:
sea lo que sea lo que picotea
en tu boca ansiosa por decirse,
el verdadero significado del mensaje
está en el valor de dejarlo reprimido

Y mientras tanto, soy yo
el que descifra los matices
de tus juegos en este manto
de mundos infinitos que otros
reducen a oscuridad,
creyendo que al resumirla así
la encierran entre sílabas

Y conforme me lees en las sombras
te tengo atrapado por el mandato
sonoro de mis palabras;

que ahora soy yo,
ese que habla,
el que te dicta el discurso,
te enseña tus ojos
y te resuena con el eco grave
de una voz ancestral

Y así, de repente,
me llamas voz,
me preguntas qué quiero,
y comprendes entonces
el valor de lo que no debe decirse,
y que no voy a decirte,
porque flota en la punta de la lengua
de los dos...

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jueves, 24 de agosto de 2017

Traduciendo a un gorgojo



¿Que es peor, lo pretendido
o lo pretendiente?

Lo peor, sin duda,
es la pretensión

Vuela, mariposa,
tus alas aburren a los insectos...

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Diana


Cuando era niño por una semana
de primavera nos íbamos todos
a esa casa metida en la sierra,
y quedaban incrustadas nuestras vidas
en el canto de miles de pájaros

Al despertar cada mañana
abría de par en par la ventana
para sentir de cerca la alegre
celebración de la música nupcial:
era ensordecedor el trazo
que sobre las flores silvestres
dejaban los gorriones mucho antes
de pasar volando sobre ellas

Una tarde un niño trajo su escopeta de plomos
y nos aburrimos de disparar a las latas
- ¿sabes que un segundo después está
tan lejos de haber matado algo
como toda la eternidad?

Arrepentido corazón,
con la lección aprendida
y un ave de seriedad de plumas
ajena a los juegos de los niños,
agonizante en mi mano,
sangrando la incomprensión
con que sus ojos aterrados
se estaban muriendo...

me derrumbé sentado,
helado al no reconocerme
por vez primera
- pude sentir en sus ojos
que la última visión del ave
fue la visión de un monstruo

Y a cada segundo que pasaba
estaba más lejos de poder deshacer aquel instante,
como si se pudiera estar jamás
a tiempo de devolver nuestras acciones
al arroyo de donde surgen
- el tiempo aleja nuestros actos
con la parsimonia de un gato,
pero sus consecuencias nos siguen,
montadas a horcajadas sobre el segundero, para siempre

A la mañana siguiente,
al abrir la ventana,
todos los pájaros cantaban
que aquella voz
ya no estaba entre nosotros
- ya no era tan alegre
el canto fúnebre que dejaba
millones de notas como crespones negros
revoloteando entre las flores

todos sabían mi crimen:
no se mata ni a lo puro
ni a lo inocente,
con impunidad
- sabes que mataste una parte de ti,
como un ridículo pánfilo de bar,
por una absurda apuesta

Cogiste lo más valioso,
lo que en secreto era más afín a tu espíritu,
y te lo jugaste tirando al blanco

Mira, si quieres saber si hay cosas irreversibles,
cosas que ni el más intenso latido,
libre de ornamento y engaño,
desgarrado en bondad y honestidad,
puede lograr que le concedan,

observa el ruiseñor que tienes hoy
en tu mano:

está atravesado de lleno por tu certera bala,
y sangrando tu vida por el pico
mientras alguien alaba
tu puntería,
y se va a morir...

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miércoles, 23 de agosto de 2017

Huellas











No sabes lo que es un abismo:
has hecho de la impostura solemne un personaje
- y de tu amenaza velada,
tus equívocos

Cuanto más grave te pronuncias
más superficial resulta tu grandilocuencia
- rara vez algo grande no se dice
con las ideas más pequeñas

Tu vacío es uno donde techo y suelo se tocan
- no corre el agua por la grieta del tejado
como tampoco corres tú
por callejones nocturnos,
otrora iluminados,
donde crees seguir las huellas
oscurecidas de mi sombra...


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Hermana zorra







Tienes miedo a la oscuridad,
huyes de ella porque la noche
es la hora de la caza de los zorros
y te crees una presa con piel de lobo

Tu alma de ardilla busca refugio
con la respiración entrecortada,
buscas una sombra entre las sombras
para huir de ella,
y tu corazón pequeño quiere abrirse paso
en tu pecho de tinieblas con su pico
de pájaro talador

Siempre tomas trenes nocturnos
cuando te pierdes en ti
para poder gritar mi nombre,
porque sólo el pánico
te da la valentía y el arrojo
para pronunciar mis silabas

Te fuiste del bosque para conocer,
y ellos te enviaron de regreso para no reconocerte, perdida hermana
de memoria plástica

Vienes vestida de demonio
a salvarme con tu intención de ángel,
como una infiltrada que quiere liberar
al mundo desde un papel encorsetado
de nadas que no respiran

Me llamas,
pero en mi silencio
me encajo en la oscuridad
y allí formamos los tres una sola madrugada:
te enfada la indolencia
con que me adapto a las sombras
de las que huyen tus ojos
hacia luces más sombrías

La pieza que completa el puzzle
es desobedecerte

Dime,
hermana de mano de la amnesia,
¿eres capaz de acechar
la caza de esta noche como buena compañera?
¿como un alma leal
capaz de compartir un sueño
y sentir el ahogamiento y el dolor
de las carreras nocturnas
como un juego en que se celebra
desgarrar la vida en complicidad?

… tu miedo es un plan
oculto de oídos sordos
y palabras traidoras:
espantarías a la presa en el último instante,
resentida por los espejismos
de poderes de manos mutiladas
que te acogen,
te infectan,
y te envían de regreso al bosque,

porque en tu puzzle
siempre hay algo
que no encaja...

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