miércoles, 24 de mayo de 2017

Templos



Los pasé de largo
como si no fueran nada,
pero justo al final giré la mirada
un mínimo instante
-el preciso.

Porque no soy ningún ejemplo
ni ningún santo,
nunca ellos sabrán que vi la noche,
que sentí esa brisa templada veraniega
junto al calor amargo
de dos bocas que se besan;

que veía ese escalón sucio
sobre el que dos borrachos
compartían vino de cartón
y corazones
- cómo se hacen sagrados
los podridos escenarios de los hombres...

También supe que ese lugar y ese momento
quedaría grabado para siempre
y recordado a la llegada
del invierno y los lamentos,
y los bordillos donde se enamoran
los borrachos,
ajenos a todo el mundo,
los escalones sucios,
las historias pegajosas
de los pies a la mañana...

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jueves, 11 de mayo de 2017

Contrarreloj



Es un juego en que si pierdes,
te mojas.

Se han sucedido las trombas
y una tregua nocturna se abre
- sal, pero despacio,
pedalea esquivando charcos,
el aire de las pausas está caliente y frío,
el viento del silencio está tenso y eléctrico,
y estás surcando un espasmo,
atragantado mientras se busca el aliento
la tormenta en su garganta...

La rabia en que rebullen las hojas
furiosas mientras pasas,
lento jugador;
los tornados de papel que
en los rincones hacen espirales solitarias
mientras te alejas de paseo,
deambulante nocturno,
con una corona seca,
y jugando tu apuesta al tiempo...

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domingo, 7 de mayo de 2017

La delación muda



La soberbia es la enfermedad del aspirante. Se sabe más de alguien por lo que calla o niega que por lo que afirma, y la belleza a la que aspira, como si fuera una corona, tiene sin embargo la mala costumbre de presentarse siempre vestida de humildad; de lo contrario, es falsa. El verdadero poder es modesto precisamente porque puede serlo.

No es natural que el cielo chapotee en el barro donde crecen los narcisos para reclamar una naturaleza gaseosa que, de ser cenit auténtico, ya tiene; o que venda sus privilegios aéreos por monedas terrestres cuando ya era de antemano un ser completo- ahí se delatan los farsantes que aspiran a un espejismo de poder que no existe, y creen libertad: prisioneros sin embargo de una vanidad que es impropia a lo que imitan. La arena no es digna de las nubes, por eso regresa siempre a tierra a pesar de las tormentas y huracanes.

Tienes que ser piadoso ante el espectáculo grotesco de los mutilados, que intentan vender una quimera plagada de extremidades que no tienen. No puedes hacerte oportunista del ensañamiento con ellos. No lo necesitas. Lo que no pronuncias, te afirma y te subraya.

Porque tú estás completo, tú estás en tu sitio, tú sabes quién eres. Y esas mendicantes almas limitadas, heridas, sangrantes y prisioneras del suelo, que exclaman alas y reinos y visiones de poderes suntuosos... ¿sería celeste aquel que pusiera sal en las yagas de los delirios de los enfermos? Debes ser benévolo porque tú sí puedes serlo; que griten, escupan, mientan, insulten- tú, sin embargo, sigues siendo libre.

La belleza es necesariamente humilde, y se sabe más de alguien por sus silencios que por sus palabras...

Por ejemplo, tu canto mudo, que a gritos declara que todo tu delirio de lira ha sido entonado sólo para mí, y para ningún otro; y que así lo será siempre, enferma y condenada y sin remedio...

... así en el canto,
como en el silencio...

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sábado, 6 de mayo de 2017

La sintaxis del náufrago




La calma, la calma acabo instalándose. De algún modo, en algún momento se hizo dueña de todo.

La llama se serenó mientras observaba los meandros de arena dejarse dibujar por el soplo constante de la brisa del mar hecha mil cauces.

¿Puedes ver el tono pardo que refleja la mirada indiscreta del sol a través de una mirilla abierta entre las nubes, e impresa entre tus pies desnudos? Las chispas de vidrio, quebradas como granos pasados por el mismo molino que empuja los relojes, señalan que la tormenta amaina.

Si cierras los ojos, las oirás más cerca: ellas, mejor que nadie, contienen las palabras; el viento, que acaricia el cuello y susurra secretos en el cabello, impulsa los verbos; el cielo y sus contrastes cambiantes representan el sujeto que se crece y hace fuerte. Y en medio de todo estoy yo, la letra escrita, el testimonio y la concreción de los vocablos hambrientos de contenido.

Pronunciar, poner nombres propios, bautizar con la alquimia de los labios las celdas vacías donde la luz se pone.

Sentado en la playa, una corriente que emana de la tierra y se pierde entre las estrellas me mantiene erguida la espalda. Es entonces cuando puedes respirar desde lo más hondo hacia lo inalcanzable. ¿Has naufragado? Resulta cómico protagonizar cualquier cosa. Nada vale aquí, más allá de las simples coincidencias y accidentes microscópicos sin ningún significado.

Pero lo importante no es eso. Lo importante es la arena, escúchala, ella habla tu idioma. Debes dar cada puntada muy despacio, no te pierdas los reflejos de la aguja, debes escuchar cómo el hilo atraviesa el tejido roto de las velas que reparas en esta costa desierta. Su fricción con la lona, la tensión de la hebra, todo te habla en un idioma olvidado a través de las yemas de los dedos. Ahí, y no en otra parte, está el verdadero mensaje. Cierra los ojos si es necesario, instálate en un presente libre de urgencias, sin prisas. La impaciencia es la enfermedad de quien corre sin ir a ninguna parte.

Recuerda que la vela arrasada por el temporal se zurce sin pensar en el mar: "respira", te dice el viento, "sueños" te dice la arena, y el cielo no hace más que gritar "tú", hasta disolverte entre las nubes sin despegarte ni un centímetro del suelo...

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viernes, 5 de mayo de 2017

Simetría sesgada



Cuando te puedes largar a voluntad resulta difícil no apretar el botón. Puede convertirse en una adicción terrible: en el otro lado hay olas invisibles que te traspasan, la espuma se acumula en el vientre y al final todo te sale en forma de luz por los ojos. Y esa luz es modelable, arcilla de los sentidos, no sabes la de mundos que surgen de esta alquimia poderosa que puedes proyectar con esos ojos ausentes que parecen no ver, por atravesarlo todo. Hay una pantalla al final de todas las distancias que todo lo envuelve y que recibe y devuelve la misma luz de los espejos. Ahí vivo yo, con sólo pulsar una tecla.

Sin embargo, al final de todas las distancias el reflejo se confunde y copia mi voluntad, y lo hace al capricho cambiante e imprevisible con que se muestran las intuiciones, y entonces he de devolver las labores lumínicas que exige mi eco de luz, hecho proyector, en el instante preciso de su demanda. Me hago pantalla de sus sueños simétricos. Pero esto es cierto sólo en parte. Yo le hablo de él, y él me habla de mí: hay una unión indisoluble de complementariedad, como las dos piezas de una bisagra que hace que se abran todas las puertas. Todo lo que sé, lo es de él; todo lo que él ve, es mío.

Así es difícil atender a lo cercano. Se hace preciso que lo inmediato sea capaz de superar eso para despertar un mínimo interés, de esa especie que puede desviar tu mirada un centímetro en el que se condensan millones de años luz. Cuando no sucede, aprieto el botón y no estoy. Cuando todo es insípido, el otro lado me invade para mostrarme lo que realmente hay, a modo de salvación analgésica, y vuelvo a no estar. Me cuesta atender a esta inmediatez como si fuera un ejercicio de apnea. Mi inmersión en lo aparente y sin contenido es siempre limitada en el tiempo. El oxígeno que yo respiro no está ahí. Cuando te puedes largar a voluntad, ¿cómo no apretar el botón? Aire, es necesario el aire.

Te escapas como los pájaros al paso de esos animales tristes y terrestres, y apenas oyes sus rugidos cuya traducción ni te acuerdas de considerar:

Es el sonido de las plumas en el aire lo que te seda y envía al lejano origen de todas las luces y sus sombras. O cualquier otra cosa, que se hace oro con sólo cruzar este filtro que nadie conoce y por el que, sin saberlo, preguntan como si llamaran a alguien...

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miércoles, 3 de mayo de 2017

Magnetismo inerte





Pasear despacio,
mientras el tiempo pasa
distinto a través de ti.

Todo es espera,
y he descubierto una nueva inercia
suspendida a un palmo del suelo.

¿Sientes cómo se lleva la marea
tu sangre hecha vapor
al respirar mientras
el sol se pone?

Es ese tintineo de pies ligeros
el que susurra algo que está
más allá del frío,
más allá de la resaca
de la gran corriente,
y más allá de la atracción
de la estrella capital.

Como un sueño imantado,
me quieren para sí
esos astros de polaridad contraria
a quiénes llamo a la cara
insignificancias colosales

-la estrella sólo
puede mirarse con mis ojos,
a pesar de caer sobre sí misma
con el peso de sus mil mundos ciegos...

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domingo, 30 de abril de 2017

Sopor de lino




El telar coge los hilos
y los hace extensos.

Se puede ser una línea
o una superficie,
y si la doblas,
serás volumen.

Me hablas de canciones viejas,
de emociones desgastadas,
de juegos infantiles superados
y de vanidades hastiantes
que penden de hilos solitarios.

Eso que te posee podrá
ser muchas cosas
- pero en mi fuero interno
no existe peor falta
que aburrirme de solemnidad...

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viernes, 28 de abril de 2017

El deshaucio


- Te amo porque eres un hombre. Y no te amo porque eres un hombre.

A todo el mundo le gusta saber de antemano todo sobre lo que no se sabe nada, por eso inventamos las categorías y las divisiones. La vida de los neuróticos se encarga luego de dar realidad a la paranoia. Pero estás aún muy atrás en el camino.

Se trata de no mirar del todo para no ver. Cuando se ve de verdad, no hay pantomima que valga para distraer a los ojos. Si no las miras del todo, puedes jugar. De otro modo, el tiempo se convierte en un eterno puré de patatas sin sal. Sé es malo principalmente por aburrimiento o por impotencia. La ferocidad siempre es hija de lo que no se mueve, y tú no te mueves, te recreas. Estás encadenada y protestas. No la mires, olvida lo que has visto. Olvida esa mirada de animal cautivo. Olvida ese grito irracional que nunca se detiene en el fondo de sus ojos. Dale una oportunidad, ella no sabe que lo sabes todo, sé delicado con este animal de garras imprevisibles, el precio por la visión es la benevolencia. No te cargues toda la función de marionetas que conforma su vida. Pero lo has visto todo desde el primer instante: grita auxilio, se ha metido sola en la red. A veces caen seres muy divertidos en la trampa. Sólo que la trampa no la pongo yo, aparece cuando ya es tarde, y le gusta mucho el humor negro, ¿no ves lo cómico que resulta esto? Pero no estropees el juego, créete que te va a sorprender, no salgas con esa ventaja que siempre te precede.

De un tiempo a esta parte encerré a mi sátiro tras una reja, con llave, nunca lo conociste. El sátiro sí que gusta de lucir sus poderes con ordinario mal gusto, aprovecharse sin pudor de sus ventajas, gritarlas vulgarmente por la calle, exigir el impuesto a cada mirada atrapada. Como tú. Pero ese no soy yo, es sólo un hambre sublimada. Y la tengo bajo llave, protesta como tú, es divertido oírle gritar, pero aquí mando yo y los de vuestra especie no son capaces de ofrecer nada bueno, aún creyéndose irresistibles. Y es que tanto con él como contigo tengo la desagradable sensación de dejar de ser yo mismo. Y ese lugar donde dejo de ser yo huele a cloaca, provoca náuseas porque el cuerpo se convierte en una contradicción y rechaza el medio y se rechaza a sí mismo como si muriera de autoinmunidad.

Si alguna vez llegaras tan lejos como él, aún te podría encerrar en la misma jaula. Y él acabaría contigo porque no tiene conciencia, sólo llamas. Es sólo hambre e impulso, como tú. Pero él lo acepta. No se justifica. Ni siquiera habla de ello.

Estás desahuciada porque te veo más que de lo que tú eres capaz de mirar. Siempre lo has sabido y en ese deseo de saber está tu perdición. Eso es sólo mío. Para dejar de desearte sólo tengo que quitar los filtros y verte, justo lo que me propuse no hacerte. Y es en esa espera, en ese punto muerto, en ese poder contenido, en esa suspensión de lo inevitable dilatada absurdamente en el tiempo, donde me recreo yo, pues puedo manejar el amor con la mano izquierda y el olvido con la derecha. Todo el maldito tiempo que pueda perder contigo.

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lunes, 24 de abril de 2017

El repertorio


Ella siempre sabe
la canción que gusta al alfil,
la cantinela que seduce a las torres,
la confidencia que hace saltar a los caballos
y las arengas que insuflan valor a los peones
-y recita para los reyes
su declaración de guerra,
su estrategia, sus planes,
con su arpa-arpía latiendo
entre sus brazos.

Pero cuando te descifran por lo que callas,
reconocen tus rasgos en las sombras,
y saben que estás por lo que falta,

te quedas jugando sola,
alfarera de cánticos,
sola con tu tablero
y tu mirada perdida
entre las cuerdas del arpa...

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sábado, 22 de abril de 2017

Prendada presa




La presa que seguía al gato,
¿de dónde venía?

La presa se prendó del gato
con una mirada fría.

¿De dónde venía el gato?
¿De dónde el destello
que la infectó en el acto?

El gato vio el reflejo
de un dardo accidental
en sus ojos ya perdidos
- las presas infectadas saben
a comida quemada,
sólo son un hambre
que se quiere saciar con agua.

Y a veces el gato juega
con la envenenada
como si pudiera controlarlo todo,
pero él no puede interferir
en un ciclo infeccioso
que ya está escrito:

desde el primer instante
las presas prendidas
desafiarán a todos durante el día
y a la noche regresarán siempre
a pedir cuentas al gato,
obedientes sólo con su fiebre,

¿y la fiebre?

Se creen guiadas
por hilos invisibles de guiñol
y voluntades inventadas
escritas en un papel
que no descansa
sobre este escritorio:

la fiebre es tuya,
tuyo sea el delirio
reptante por todos
y cada uno
de tus dormitorios...

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viernes, 21 de abril de 2017

Cuando te crecen árboles









Los árboles crecen,
he visto nacer pinares
de pequeños brotes que yo
plantaba en agujeros robados al suelo con el sudor
y empeño de una falsa esperanza.

Pero el árbol crece solo,
crece ajeno a mí y al mundo,
crece como un árbol porque es un árbol.

Tus hojas son de roble,
brillan al viento como las de roble,
y guiñan los destellos del sol
en el lenguaje de los robles,
al paso de animales nobles.

A veces, los gatos,
perciben la súplica del bosque
como un revuelo que queda
prendido en la copas tras sus pasos.

Es un reflejo sólo,
y dice que estás perdida,
desde el principio hasta el final,
en un bosque que crece como los árboles:


Solo,
ajeno a todo,
indiferente,
inevitable
y eterno...
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lunes, 17 de abril de 2017

El mármol no tiene más remedio






¿Qué hay bajo el párpado de piedra?

¿Sueño de roca,
melancolía de estatua,
o el deseo secreto de un cincel?

Si ese párpado se abriera
sería como un ángel
que maldice ahogado
en el vino de un tonel.

La estatua calla,
y mira a través de los cuerpos
aquello que le pretenden tapar.

- lo inmóvil se sincroniza
con el movimiento
de las cosas grandes,
y el reloj con que muere lo eterno
se hace geógrafo del tiempo...

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sábado, 15 de abril de 2017

Cronómetro



La resignación es el veneno
que actúa a más largo plazo.

De hecho,
morimos por el efecto
de la resignación primera,
la que detiene el primero
de los llantos...

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viernes, 14 de abril de 2017

Saciedad




La libertad es una página en blanco,
un horizonte difuso que confunde cielo y tierra,
calzados como un pie en su mocasín.

Ardes monarca de zapatos por creerte la llanura,
te puede el vértigo de la distancia,
estás borracha de imprevistos
e intentas descifrar el crujido de la grava bajo tus pasos.

Y el que siendo tan temprana devengas tan tardía te hace pequeña y frágil:

Llegará el día en que aceptes que nada es necesario,
que tu carta puede declinarse,
que la libertad no está en comerte,
sino en el poder de saciarse en cualquier parte...

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Trampa


La verdad es opaca
y la mentira siempre tiene un eco
como un segundo nombre.

Aún buscas tiempo en el reloj
y astros visibles en el cielo
- y crees sueño a la vigilia
y a la vela, somnolencia.

Tus tretas de futuro son recuerdos
donde vibras pulida como un espejo.

Y aún resuenas,
eres eco no al sentirlas,
sino al pronunciar estas palabras...

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miércoles, 12 de abril de 2017

Ropa limpia



Se doblan y doblan las sábanas,
como planos de hebras transparentes;

las doblamos, tú y yo,
con miradas esquivas en las yemas
que juegan a las pinzas de madera.

Puedes formar cubos,
pirámides que agiten un
mandato de este aire
desde tu extremo amargo.

Yo sólo veo un lado,
el único que tienes,
el que solo ves de canto
y, como un prisma,
crees ocultar entre
juegos efectistas
de arcoiris falsos...

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martes, 11 de abril de 2017

El envés verde de las palabras









Es fácil ser impulso rojo,
pero para leer bajo la superficie de las hojas
hay que hacer mucho más que eso,
sin garantías
- es posible que aún así,
me lo quede todo,
te engañe
y no cumpla trato alguno.

Es culpa del envés,
impulsivo y caprichoso,
el reflejo que no se reconoce,
el que no distingue impulso y circunstancia...

Y eso no se compra acuñando
miedos y orgullos arrojados desde un balcón,
sino con algo que aún no sé,
pero que tú no sabrás nunca...

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sábado, 8 de abril de 2017

Depredapresa






Los zorros enseñan los dientes
orgullosos de su cepo...

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lunes, 3 de abril de 2017

El arroyo

La hoja ya se siente barro
bajo un cielo enlupado
en agua...

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sábado, 25 de marzo de 2017

El té de la ventana




Algunos pánicos suplican intentar
vaciar el mar con cucharillas de té...

Algunos pánicos,
impresos en el brillo
profundo de esos ojos imposibles...

Ni es el pánico ni nada suplica nada
- la respiración ya intenta
vaciar el mar,
con cucharillas de té,
en un visillo atrapado entre
un aliento y la ventana...


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martes, 21 de marzo de 2017

www.monstruos.far





Tras la armadura
te preguntas cuánto mide
una esfinge de distancia...

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miércoles, 15 de marzo de 2017

Portadoras



Ese igual,
el abejorro,
el insecto de oro.

El que siempre se posa
en un recuerdo futuro
escrito en cabellos
de puzzles saturninos...

Ese reflejo de otoño
pulula de mejilla en mejilla,
porque los espejismos
viajan como los polizones de la luz:

reflejan sólo
lo que nadie espera
-y también los fantasmas
de los que nunca se quedan...

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lunes, 6 de marzo de 2017

Cosmogonía de tocador




Qué cándido implorar a las estrellas,
cuando es el cosmos
el que se mira en el espejo
por primera vez...

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viernes, 3 de marzo de 2017

Los cadáveres del juego




Es triste ver cómo te instalas en la desgracia. Te has hecho un buen y cómodo nido desde el que exigirlo todo sin deber nada a nadie, y te has otorgado el derecho a hacer daño en nombre de tu dolor. Verás, es aquí, y no en las vanidades contrapuestas de las superficies donde te sientes cómoda, donde se demuestra la talla que se pretende. Tú sólo lloras, y exiges tu derecho a llorar. Nada más. La poesía en ti suena a mentira.

Hay muchas cosas que no sabes, porque yo no hago mercaderías baratas de cantina a costa de ellas. Yo sí que las tengo en un pedestal a su debida altura, sin mancillarlas lanzándolas al barro de los que no tienen orgullo y chapotean sin sentir el más mínimo pudor por mostrar su desnuda ambición por ganar incluso batallas delirantes. Estoy cansado de tu misma y vieja historia, esa que he podido conocer por mi cuenta, la de los hospitales, las noches en blanco, las lágrimas cotidianas. Y voy a añadir cosas que tu prosa grosera no alcanza: ¿sabes lo que es llevar a alguien del brazo en el pasillo, en su paseo diario y sólo sentir dos emociones, desgarro y orgullo, orgullo por estar ahí con él, con ganas de gritar a todos que este hombre enfermo es tu padre y aún en ese estado está por encima de todos vosotros? Si sabes que sé esto, ya lo sabes todo. Tú mientras tanto estabas haciendo malabares baratos con las palabras, los gestos, las poses y las personas... me aburre escuchar tu permanente elogio a ti misma...

Los que ganan, lo hacen por incompletos; los que pierden, también. Métete tu guerra donde quieras, yo no estoy ahí. Coge tus desgracias, viejas ya, y haz sombras chinescas para otro ser sin terminar: yo estoy acabado, y por eso soy. Tú sólo sueñas con ello... Sabes que no tienes sitio aquí.

Mientras tú,
pobre niña inerme,
juegas a fatalidades de diseño,
sí, yo juego contigo,
como lo hacen los gatos antes de comer
- a veces, sin embargo,
los gatos abandonan
los cadáveres del juego...

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La verdad y los invidentes



No es bueno agitar problemas
a quien es libre:

¿dónde está la necesidad
de tu deseo?

¿no ves que no estoy?

No.

De hecho no puedes ver nada...

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lunes, 27 de febrero de 2017

Lo que nunca duerme

Hay viajes interiores que necesitan de un transporte real. Y ello no quita razón al hecho de que todo viaje sea una experiencia esencialmente interna. Si no, el viaje no ha sucedido. Pero hay una debilidad en el espíritu que hace que sea necesario un detonador, de los que sólo se encuentran fuera. Un estímulo. Y eso es un rasgo de dependencia.

Somos caprichosos en cuanto a los lugares y espacios y distribuciones: una cama diferente, olores distintos, colores nuevos, sabores, paisajes y seres humanos molestos que no son de nuestra marmita habitual. Una decoración puede determinar decisiones. Un árbol puede decidir un destino. Hasta un banco bajo el S-Bahn tiene al dealer que resultará "caído del cielo" para alguien. El mundo interior sólo se define por no necesitar a otros seres humanos para casi nada. Tenía que trasladar mi cuerpo a otro lugar, por el estímulo. Somos tan maleables que un día primaveral puede torcer una jornada felizmente gris, acorde consigo misma. ¿Qué más da la luz? Se comporta igual aquí que en el otro extremo del universo. ¿Qué más da nada? Lo específico sólo lo es por pequeño. Toda ciudad no es más que un sueño inconcluso y fallido.

Parece que hay un trasfondo, un ser, de esos que gustan de caminar porque sólo así pueden seguirle el ritmo a sus propios pensamientos, pero jamás pasear por su barrio. El antiguo nómada, el que ve un paisaje cambiante a la voluntad de sus propios pies, necesita el movimiento para concluir su sinfonía; ni que decir tiene, la mayoría de las personas lo tienen atrofiado, con todo por decir, y no lo dirán jamás.

Y es verdad, aterrizas en Berlín y empieza la música a mostrarse en todas sus formas mentales sólo porque el decorado ha cambiado. En el momento te da igual, en el sentido en que te da igual que un colocón sólo sea subjetivo cuando te está subiendo. Viajar trata básicamente de ser asquerosamente humano y nada más. Tu presencia delata tu debilidad. Te dan ganas de llegar al primer bar y decir "estoy incompleto, por eso estoy aquí. Tomaré una bratwurst. Mit Pommes, bitte".

Es ese deambular indomable de los sitios nuevos. Todos van a algún lugar mientras tú no vas a ninguna parte porque tu objetivo es el movimiento, sin la culpabilidad de lo reconocible en la memoria. Tienes la gran noticia de no tener destino. Te dan ganas de decirle a alguien, quien sea, que eres feliz porque no vas a ningún sitio a ver nada en concreto ni a luego tener que tomar algo con los acompañantes y charlar con ellos de cultura y arte por educación y con ganas de morir. Improvisar es un verbo muy corto y económico frente a eso.

Al salir de aquella jam era ya tarde para el S-Bahn. Decidí seguir las vías, sólo eran dos paradas. Y por sorpresa me encuentro con east-gallery, el muro que suele estar lleno de turistas haciendo fotos todo el día, a las tres de la mañana, desierto. El muro, por un momento, volvía a ser lo que fue. Cuando era niño era una realidad. Un trozo de tiempo congelado, la mirada del niño. La soledad de la avenida. La magia de la actuación. El zumbido de las drogas. ¿Cuándo empezó a derrumbarse todo? ¿Por qué la vida ha permitido que asista a esta tumba sin antes perder al menos la conciencia?

Caen los sentimientos como una catarata interior que se derrumba tanto, que hasta la ciudad lo sueña. Caminando junto al muro, cambiando de paisaje...

Hay un bar, casi en casa, decido entrar. Y lo hago porque descubro que es por capricho. Si es por capricho, sí. Estoy viajando. Hay gente, no tengo ganas de hablar porque la catarata me mantiene sedado y le dedico toda mi atención. Una chica se da la vuelta y me saluda. "Soy feliz, el amor es maravilloso". Todos entraban y salían del baño metiéndose rayas. "Estoy aquí porque estoy incompleto". "Ok", me dijo ella, "te regalo esta goma de mi pelo". "Gracias". La até a mi muñequera, le gustó cómo lo hice. Al cabo de un rato me fui. "¿A dónde vas?" "A ningún sitio".

Despacio, saboreando los pasos. Nadie duerme aquí. Todos somos lunáticos...

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La moneda sin cruz

A veces, los más agudos,
me preguntan por él.

Es lo más lejos que llegan,
porque preguntando sellan el secreto,
a salvo en su inocencia.

Me respondo,
pero sólo para mí:
¿creéis que sé algo de la
alfombra que es el lecho de
todas mis sombras?

A veces, los más agudos,
me preguntan por él,
lo nombran y sin embargo
niegan su identidad discreta
al preguntar a quien no deben...

No puedo decirles nada,
- en realidad lo puedo decir todo,
pero sólo para mí;

que por donde paso,
él ya ha estado;
que cuando nací
él recordaba nuestra muerte;
y que sus palabras
son a veces el mismo enigma,
pero de un tajo
mucho más profundo:

él sale, hace magia,
no cabe en ningún sitio,
se expande,
y me trae el botín con diligencia
mientras yo sólo soy una hamaca
de las que se dejan mecer
por cualquier cosa acompasada
con un cielo al alcance de la vista.

Él vive,
pero sólo vive para mí,
oculto en todo instante,
previsor, subyacente,
y sus recuerdos milenarios
se hacen el susurro de mis intuiciones.

Puedo decir de él que mientras
hago de mi vida una broma,
él sólo sabe hablar con gravedad,
y que su juicio,
imprevisible siempre,
lleva sin embargo impreso
el peso de lo eterno
- y nada lo puede engañar,
aficionado a despojar
a las almas de todos
sus disfraces
con mis ojos.

Pero sólo lo hace para mí.

Y me lo da todo,
lleno de fe,
completamente seguro,
a cambio de nada.

Y mientras,
yo le correspondo
con la única moneda
que tengo a mi alcance:

dejarle ser yo mismo,
con las dos caras...

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sábado, 4 de febrero de 2017

Horizonte-brújula



Tú crees que vas a algún sitio al caminar,
y yo hago que broten árboles
de mis huellas...

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domingo, 8 de enero de 2017

La lupa








Resulta irónico recodar que sonara "wild horses" aquel día de septiembre de 1993. Es curioso cómo sólo el efecto calcetín de la distancia te hace distinguir lo capital de lo accesorio. La distancia la pone el espacio, pero la lupa la pone el tiempo. A veces, esos otros caballos salvajes que creímos vencer, los que intentaban partirnos en cuatro trozos, se llevaron esas extremidades en secreto, y a veces, conectadas aún a pesar de los repuestos, te informan de algo que sólo se puede ver mirando lo viejo: ese yo, ya no lo eres; está a tomar por culo de aquí, en un mundo que ya no existe, en un tiempo inalcanzable y, sin embargo, a veces, respiras por un momento por esos pulmones ese aire de otro mundo que ya no es este y que sin embargo era tan nuevo, y lates por un momento un segundo de ese yo... hay un mínimo cable extremadamente largo que se pierde en el tiempo conectado a ese trozo de yo perdido... en realidad, la vida se encarga siempre de sorprender a su puta manera en materia de emociones sin estrenar... ya sabemos cómo es, ¿no?

El caso es que los caballos salvajes sí pudieron conmigo, y sin embargo aquí estamos...



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Aconcordes








La autenticidad no existe.

Es tan sólo el gesto vacío del estúpido
que babea absorto ante algo
que no comprende...

... y no está la clave en el término inventado,
sino en su concordancia...


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jueves, 5 de enero de 2017

La letra pequeña del deseo


Recuerdo cuando las palabras
tenían peso,
cuando la piel, el pelo
y los cuerpos eran suficientes
y éstos germinaban en la conciencia
con la fuerza de las semillas vivas
-cegando los sentidos
como un poderoso vino...

Pero ahora todo es transparente,
y sólo puedo ver dolor
tras los ojos abiertos
como señales luminosas de alarma.

Esa letra pequeña del deseo,
la ferocidad combustible,
se diluye en una condescendencia líquida
donde nadan todas las mentiras...

Y cuanto más cuerpos flotan,
mayor es la tristeza
de aquel que los observa
- aquel que sabe que ni el
estanque existe...

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