miércoles, 16 de agosto de 2017

El oro de los tullidos



Como una mano alargada
que todo lo alcanza y se sirve para sí la vida,
en una boca incompleta y en un gesto indigno
- ¿Eso eres tú, poder, el ejercicio de un alma mutilada?

Hambre saciada o por saciarse
bajo un mandato que no vive en el presente,
sino en el tiempo indefinido de cualquier oportunidad
- lejos de sí misma,
sin saber reconocerse ni concederse un nombre

¿Y la belleza que reclaman a gritos los espíritus tullidos
que se arrancan los miembros sin conocer los nombres
de sus propias manos?

Dejó de ser atemporal al fundir su valor en la moneda
con que mengua el engaño la cifra especulada en los demás
- te lo diré yo:
la mirada altiva es ciega,
y siempre nos mira desde abajo

Poder, poder, poder...

Tinajas de vino que se derraman apiladas del revés

Cambio, transacción, producto y compra,
que niega así su imagen suntuosa como si el oro no fuera, por mundano,
miserable
- ingenuidad terrestre de ignorancia aérea,
y ojos mentirosos de cuencas secas
donde ni las lágrimas se atreven a verterse...

Por ello la vanidad es un ataúd vacío
que el vértigo incrustó en los pechos
de huecas resonancias;

y al igual que los nombres falsos,
las imágenes trucadas y las sentencias soberbias
que ella luce sin rubor te lo confirman todo con sujetos simples,

por igual te traicionarán los ojos,
y su profundidad de espanto,
al pretender negarlos...

...
...
...
..
..
..
.
.
.

No hay comentarios: