miércoles, 23 de enero de 2013

El descrédito del sol



Ahora, que todo representa
un juego de auroras olvidadas:
¡qué extraña inquietud de soles invernales!

¿Llegáis tarde?

Como los lugares de la infancia,
eres pequeño, tardío,
inerte, inútil,
tan muerto, sol,
tan muertas tus auroras,
que ya no pertenezco a tu luz ficticia...

La vida, como un principio de fuego,
orla mi vacío de invierno con oro incandescente
-la ironía de la llama que me niega.

Porque helado,
sin palabras,
sin sueños,
soy sin embargo un volcán
que escupe llamas por los ojos,
que crea olas de calor,
que enciende el infierno en cada estancia,
mientras se hiela su interior...

Expelo fuego, calor de estrella,
vaya donde vaya,
haga lo que haga,
muerto,
al rojo vivo,
a pesar de no dar crédito ni al sol ni a sus dominios...


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2 comentarios:

Kenit Folio dijo...

De nuevo por tu blog. Un placer leerte.
Un abrazo.

Quique Rivas dijo...

Gracias Kenit, un placer tenerte por aquí!