miércoles, 19 de mayo de 2010

Silencio, silencio,
que el silencio es la potencialidad del todo
y las palabras sesgan y limitan su infinito.

Palabras, palabras...

ládralas como atajos,
pliégalas,
trénzalas,
emborráchate de ellas
hasta ocultar a tu dolor
tu artificio de aspirina;

trenza versos y
hazte una silla,
una estantería
o un sombrero.

Entretente,
adicto a los pasatiempos,
créete tus cuentos,
y sueña con que el vértigo de tus colores
abandone la cárcel de los verbos.

Puedes hacer lo que quieras,
puedes trenzarte una silla,
sentarte y esperar la queja.

Engáñate, poeta,
con la gloria de la tragedia
o el regusto de tus propios azotes solitarios;

o acéptalo y calla,
o agita derrotado por las calles
una bandera blanca con llamas
en los costados negros.

En cualquier caso,
no reclames nada.

Que agito verbos,
que hago interferencias
o suavizo el viento con la palma de las manos;
eso da igual,
ingenuo velero,
ya que hasta el mar es mentira.

Tú no estás aquí,
ni lo estarás nunca...

...
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3 comentarios:

Nieves Maçón dijo...

Bien escrito, si señor! me gusta mucho lo de "ládralas como atajos"

Xonfly dijo...

"...y sueña con que el vértigo de tus colores
abandone la cárcel de los verbos."
I loved it ;)

Quacking-pingüino dijo...

Gracias a las dos!!