miércoles, 22 de septiembre de 2010

Mierda, o la inquietud



Camino esquivando mierdas de perro. Siempre el mismo recorrido, a la misma hora. Cuatro paredes, un suelo y un techo, y mucho ruido. La gente baila, o hace capoeira. Cuando paso saludo siempre, pero a veces me responden. Eso me inquieta.

Escribo esquivando mierdas de perro. Siempre el mismo recorrido, a la misma hora. Cuatro paredes, un suelo y un techo, y mucho papel blanco y palabras. La gente lee, o te pone a parir directamente. Cuando escribo saludo siempre, pero a veces me responden. Eso me inquieta.

Toco esquivando mierdas de perro. Siempre el mismo recorrido, a la misma hora. Cuatro paredes, un suelo y un techo, y un mástil largo lleno de trastes. La gente escucha, o te pone a parir directamente. Cuando toco saludo siempre, pero a veces me responden. Eso me inquieta.

Vivo esquivando mierdas de perro. Siempre el mismo recorrido, a la misma hora. Pero son seis los cielos, seis, como los toros de una tarde para turistas, los que hacen sus juegos de ilusionista.

Mi trabajo consiste en observar desde lejos cómo me cornean en sueños.


Eso me inquieta. Yo no soy torero de cielos. Los cielos no existen.


¿Qué es esto?


¿Qué es?

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una parida, chato.

Quacking-pingüino dijo...

Da la cara o calla para siempre, pinocho