lunes, 4 de abril de 2011

Reycillo doméstico mimadito de mamá

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Sé quién eres. Obviamente, cuando alguien se oculta tras una identidad secreta la única razón posible es que sea alguien conocido, ¿verdad? Es pura lógica formal.

Las malas acciones hechas con torpeza insultan más que las eficientes, puesto que el autor, mediante ellas, pretende rebajarte a su nivel de total estulticia e incompetencia. Un sueño que no se ha hecho realidad, lamentablemente para ti. No, imbécil mío, estoy muy por encima de tu nivel, gracias.

¿Qué es lo que temes? ¿Tan cobarde eres que no te has atrevido a dar la cara? Ay, sevillanito cateto mío, qué amigo eres de la hipocresía de la sonrisa-careta cuando te encuentras conmigo, ¿verdad? Eres de esta tierra, en concreto de lo peor de esta tierra: ese sector de infames que expulsó a tanto talento, como ocurrió con Luis Cernuda. En persona eres todo jovialidad y a veces tienes encanto para luego, entre tus sombras de cobardía, frustración, mediocridad y resentimiento soltar y mostrar tu verdadera cara. Eres un humorista, un imitador, un parodista malo... Tu principal influencia literaria son los Morancos de Triana. Siempre te tuve calado, será eso, ¿verdad? No te gusta la gente que ve tu verdadera cara, y lo notas enseguida. Eres de esos a los que no se les puede dejar la cartera al alcance. No me gusta tu vocabulario ni tu gracia; no me gusta el tono riguroso con que reclamas cosas que nadie te ha concedido. Cómo se te nota la caricia maternal incondicional que hace que tu subconsciente se crea merecedor de todo por defecto y sin pruebas de aptitud...

De verdad, dedícate al fútbol, tu estilo va muy bien para las columnas de deportes- o para guionista de algún culebrón de amores tóxicos e imposibles lo suficientemente burdos y vulgares para impresionar a la audiencia. ¿Tanto tiempo te fue necesario para cagar semejante texto? Porque 15 minutos y medio es mucho tiempo, un tiempo precioso que podrías dedicar a aprender a escribir o, mejor aún, tomar la decisión de dejar de hacerlo. Si escribir te lleva a esto, déjalo, pobre hombre, te está haciendo cada vez más feo.

Dime, ¿qué es lo que te jode? ¿Fue durante esos años de aspirante en los que contemplabas el espectáculo? ¿Qué es? Yo escribía y escribo sin esfuerzo mientras tú haces dos poemas mediocres al año, ¿es eso? ¿O tal vez verme, cuando el Monedismo era realidad y no nostalgia, emborracharme desenfadadamente y llevarme al huerto a toda chica que se me antojaba mientras tú aún sigues enredado en una historia llena de traumas y frustraciones? Supera la imagen desaprobadora de tu mamá cuando folles, por favor, que ya eres mayorcito... ¿Era tal vez la música que tocaba y toco, la pintura que salpico, lo que te jode tanto? ¿Es que me lean más? ¿O es simplemente la personalidad? Lo siento. Te tendrás que seguir jodiendo en tu rincón de maldiciones, tan falso, cobarde y pobre de espíritu.

Me tendrías que estar agradecido, al menos te doy algo sobre lo que escribir, ya que eres incapaz de salir de tu cadena de cartas sobre lo mismo de siempre.

No vales ni un duro, gallina, tío mierda...


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2 comentarios:

Anita Noire dijo...

Más claro agua. Yo creo que pillarlo lo ha pillado y sino es que además de todo lo que le dices es corto.
Feliz semana

Quacking-pingüino dijo...

Gracias, Anita, lo mismo digo!