martes, 2 de marzo de 2010

Tiempo precipitado



El dinero es tiempo alquilado. Eso representa. Tiempo.

Pero no se trata de tiempo sin más, sino de tiempo empleado en algo que no necesariamente se corresponde con los deseos del que lo emplea; de hecho, parte del valor de ese tiempo (traducido en moneda) está precisamente en el esfuerzo, por un lado, que el trabajo en sí implique, y en que el sujeto, por otro, ceda su libertad en beneficio de la de otros (o de sí mismo, si necesita el dinero) durante un período temporal. El trabajador renuncia a su libertad a cambio del valor monetario de ese tiempo así empleado. En función de lo mucho que esa acción se desvíe de los verdaderos deseos potenciales del sujeto se puede establecer un cuantía mayor o menor del tiempo cedido (no es lo mismo, o no debería serlo, freírse de calor en la campiña o poner ladrillos a 40 grados bajo el sol que ser recepcionista de 8 a 14 con un buen climatizador).

¿Por qué tiene un precio un tomate? Porque alguien emplea un tiempo en cuidar un huerto que podría aprovechar mejor echando polvos (por ejemplo) si atendiera a sus verdaderos deseos; porque alguien que preferiría dormir la siesta traslada los tomates en camión, etc. El dinero es tiempo materializado al que se renuncia. En teoría, por supuesto, que luego hay tiempos y tiempos.

Porque en la práctica, el recepcionista gana más que el hortelano. Y ello es debido al tiempo también: el recepcionista ha renunciado a su libertad de no hacer nada durante cinco años para lograr ser ingeniero, y ese tiempo “vendido” debe remunerarse como es debido: precisa de un trabajo bien pagado y de mínimo esfuerzo.

Tiempo, tiempo, tiempo...

¿Y qué hay del broker que en un segundo gana millones de dolares? ¿Su segundo vale millones?

Las clases sociales se establecen en función del valor de clase de su propio tiempo, medido en moneda, por supuesto.

¿La realidad? La miseria se caracteriza por la falta de tiempo libre y el mínimo, casi inexistente, valor monetario de su tiempo cedido en beneficio del trabajo.

Si se vive bien y con tiempo, en conclusión, se está robando el tiempo (o sea, la vida, el esfuerzo y los alicientes vitales) de aquellos que no lo tienen y cuyo tiempo, además, carece de valor en el mercado.

El dinero es tiempo; un piso son treinta años de trabajo; un coche, cinco; una comida, media jornada de trabajo...

El tiempo es la llave del poder. Dime cuánto ganas y de cuánto tiempo libre dispones, y te diré si eres un aristócrata moderno o no.

El tiempo parece precipitarse en el sólido de las monedas, pero es fraudulento. No vale lo mismo el tiempo de unos y de otros. Está manipulado.

Vendemos nuestro tiempo porque es la única dimensión inasible. El tiempo es vida. El dinero es tiempo. La riqueza acumulada sin trabajo es el resultado de la especulación con las vidas de los seres humanos.

Un euro son 24 horas de la vida de un niño en Malasia. Míralo bien: lleva por dentro la vitalidad desperdiciada de un día sin esperanza.

Llevamos el tiempo metido en los bolsillos como un botín...

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5 comentarios:

Elevalunas Ecléctico dijo...

Iba a escribir un comentario, pero se me ha echado el tiempo encima. ¡Suéltame tiempo!

Quacking-pingüino dijo...

Ahí van loos euros!!

Nieves Maçón dijo...

...pues a ver este mes que día me dan vida...que ya no me queda!!! que poco me gusta ver la vida bajo ese prisma...pero...

Honubecq dijo...

El drama de la ociosidad o la imposibilidad de "perder el tiempo". Hemos (han) transformado el tiempo en raro y preciado objeto de consumo. De ahí la frase, "no tengo tiempo MATERIAL". El tiempo se compra, se cambia, se especula con él y como todo, los señores "de arriba" ostentan la gracia y el derecho de hacerlo con total impunidad. Ellos sí tienen tiempo, ya no material porque con su dinero se pueden permitir perder el tiempo en cualquier lugar éxótico del mundo (creo que ni siquiera son conscientes de ello). Tienen el privilegio de retornar la materia del tiempo a su estado inmaterial. El ciudadano medio occidental, aún puede acceder a un simulacro de lo que fue ese estado inmaterial del tiempo. En cambio, para las personas explotadas de los países pobres, es imposible cualquier atisbo, ni siquiera planteamiento de lo que representa el tiempo.

Quacking-pingüino dijo...

Ahí está, mejor expresado imposible.

Muchas gracias por su visita y su comentario!