jueves, 28 de agosto de 2008

República de Demencia II

Uno de los máximos exponentes de la literatura de la República de Demencia fue Johan Autofelatorsten. Su trayectoria artística, sin embargo, fue señalada como la propia de un modélico ejemplar de candidato a ejecución pública. Johan Autofelatorsten fue ejecutado con una batidora de brazo sobre mesa azul de cuatro patas, con ambientación consistente en fondos verdes bajo tenues cortinas azules, y acompañado por orquesta de trombones, pianos y perro aullador solista. Esa aparente incongruencia entre la buena, generalizada e institucionalizada apreciación del creador y su conversión en material artístico llevada a cabo por el Ministerio de Happenings, se explica por la trayectoria misma del poeta a lo largo de su vida. Joven con inquietudes, ya en su adolescencia escribió una de sus más celebradas obras.

Efectivamente, Chupádmela, malditos reflejaba el malestar de toda una generación de jóvenes contestatarios ansiosos de algún tipo de consuelo en una sociedad que no generaba muchas ni muy atractivas expectativas. Su contenido, además, destripaba las bases de aquel sistema político que pronto sería sustituido. En ese sentido, se podría afirmar que Autofelatorsten fue un visionario que supo adelantarse a los acontecimientos y discernir qué era lo necesario, lo básico, las cuestiones de corte más profundo y los deseos más elevados de su generación. Fue obra de lectura obligatoria entre los círculos revolucionarios que forjaban, por aquel entonces, los drásticos y dramáticos acontecimientos que traerían como resultado la instauración de la República de Demencia. Prohibida durante muchos años hasta el triunfo de la revolución, actualmente se considera uno de los pilares de la cultura de Demencia.

Malditos, chupádmela fue escrita a continuación, casi sin interrupción. Autofelatorsten, de hecho, contempló la posibilidad de fundir ambas obras en un solo volumen. Ciertamente, expone las mismas opiniones, pero con un orden y argumentación distintos. Las objeciones de su editor, de tipo económico, lo disuadieron de sus tempranas intenciones. En esta segunda obra desarrolla la idea del carácter cómico de la humanidad en su terror ante la posibilidad de ser triturados. La musicalidad de la palabra tri-tu-rar contrasta, según Autofelatorsten, con el aura de horror y tragedia que este vocablo irradia sobre la humanidad, lo que la ridiculiza e indignifica. El espanto por ser transformado en materia escanciable es, de esta guisa, un indicio del carácter oligofrénico de la humanidad en su totalidad. Con el tiempo, el mismo autor podría comprobar cuán ciertos eran sus postulados, lo que engrandeció la validez y adoración de estas sus primeras obras en la misma república que lo ejecutó.

Tras la publicación de Malditos, chupádmela pasó dos años en la clandestinidad. Durante esos duros años de persecución, Autofelatorsten entró en contacto con los círculos vanguardistas de la literatura, interesándose por la idea de la construcción de un nuevo lenguaje literario a través de la destrucción del vigente. Evidentemente, sus lazos con el Neodadaísmo fueron muy fuertes. Fruto de esta etapa vio la luz su obra La malditos me, chupad, que introduce importantes cambios en la postura del poeta ante el mundo, al igual que ligeros matices en su impostura ante la naturaleza.

Pronto, de todos modos, rompe con el círculo neodadaísta y, con la llegada de la revolución, se involucra fervientemente en la acción política. Son años agitados en los que nace su siguiente libro, de un marcado carácter comprometido. Chupádmela, malditos cabrones capitalistas ilustra toda su etapa revolucionaria. En esta obra se retracta definitivamente del Neodadaísmo y se reafirma en las posturas de sus años de juventud, si bien añade matices muy políticamente marcados. Esboza la idea de la obra de Arte Total con relación a la eliminación de los elementos antirrevolucionarios. Esta nueva percepción del arte conceptual fue aplicada al autor, años más tarde, con mucho éxito, como ya se ha mencionado y descrito. Tras estos años de fervor y con el triunfo de la revolución el poeta se integra dentro del nuevo sistema y se entrega a las actividades políticas ostentando cargos de distintos grados de responsabilidad.

Comienza su etapa de madurez, y publica Chupádmela, inaugurando una serie de obras tendentes a la simplificación de todas sus ideas dando como resultado fórmulas mágicas. Una de sus conclusiones fue la famosa noción de la trascendencia de los actos inocentes, o la negación de la inocencia de los actos inconscientes, base teórica para el desarrollo de la tecnología de los aparatos detectores de gestos polisémicos, aparatos que tan útiles serían para el régimen. Él mismo pudo comprobar lo eficaz de esos postulados con posterioridad. Esta tendencia a la síntesis fue aplaudida en un principio por todo el aparato revolucionario, al reducir las nuevas ideas establecidas a conceptos más accesibles para la masa a reeducar.

Sin embargo la publicación a continuación de Chupadme suscitó una polémica dentro de las altas esferas políticas. Su tendencia a la síntesis alcanzaba niveles muy altos de falta de concreción, lo que podía dar lugar a ambigüedades no deseadas y a posibles interpretaciones condenables y peligrosas en caso de ser ofrecidas a un público masificado. Autofelatorsten se convirtió en un personaje sospechoso, y fue, gradualmente, apartado de la vida política e intelectual. Chupadme fue divulgada en círculos muy restringidos de intelectuales y políticos, algunos parte activa de la represión revolucionaria, que hicieron sonar la voz de alarma. Finalmente fue censurada, considerada por sus retractores más benévolos como una extravagancia de una mente privilegiada para la que la masa no estaba preparada. Estas reacciones, sin embargo, no disuadieron, sino alentaron al poeta a continuar y radicalizar sus contenidos.

Chupad refleja toda esta respuesta del artista, que ahora vuelve su afilada poética contra la revolución que él mismo animó y de la que formó parte activa. Chupad, considerada ofensiva y contrarrevolucionaria, provocó que Autofelatorsten fuera internado en una granja de reeducación. Una vez allí, fue sorprendido lavándose los dientes, lo que provocó su reclusión de castigo.
Allí escribió, a duras penas, Chupádsela a vuestra puta madre, donde se retracta de toda su labor vital y condena todas las bases de la revolución. Esta obra no fue publicada hasta hace escasos años. Conservada por un guardia penitenciario anónimo, fue escondida con muchas dificultades hasta la desaparición de la censura.
Tras dos años de prisión, Autofelatorsten fue acusado, procesado y ejecutado por roncar con la intención de aplastar con un menhir a los dos Cónsules de la República de Demencia, Rogelio y Pájaro, como indicó un aparato detector de gestos trascendentes oculto en su celda.
Rogelio y Pájaro no asistieron: bebían champán en un globo aerostático, desde donde lanzaban flechas a una manifestación de apoyo a la labor del régimen biconsular. Antes de morir, Autofelatorsten susurró: Seréis vencidos, será un pato...
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1 comentario:

abenyusuf dijo...

... patética azul sangre de uno de los mejores escritores de nuestros años venideros de fascismo.
Presiento que Autofelatorsten intuyó en el verbo Chupar unas potencialidades que ni Leer ni Escribir podían ni de lejos propiciarle.
La Historia de la República de Demencia plasma perfectamente las contradicciones entre los mejores elementos de sus juventudes enérgicas y las misiones más altas de la intransigencia.
Viva Demencia, ¡Viva!